23-05-2022 

Diario El Día 

Carlos Foxley: «Es evidente que se necesita una o más plantas desaladoras en la Región de Coquimbo»

Para el ejecutivo, el actual contexto de escasez hídrica obliga a actuar inmediatamente y no a esperar que las aguas continentales se agoten. Al mismo tiempo, aseguró que actualmente estas plantas son 100% compatibles con un medio ambiente sustentable.

En su reciente visita a la Región de Coquimbo y tras ser requerido por la construcción una desaladora para enfrentar las consecuencias de la sequía, el presidente Gabriel Boric se abrió a la posibilidad. Sin embargo, señaló que era algo que debía analizarse con las autoridades locales.

Precisamente un par de semanas más tarde, una delegación conformada por el delegado presidencial, Rubén Quezada, consejeros regionales, alcaldes, concejales y representantes empresariales llegaron hasta Antofagasta, para conocer la desalinizadora que desde el 2003 funciona en la ciudad y que permite abastecer el 80% de su demanda de agua potable.

En este contexto, dialogamos con el presidente de la Asociación Chilena de Desalinización (ACADES), Carlos Foxley, para conocer más acerca de estas instalaciones que en el último tiempo, se han convertido en una de las respuestas más importantes a la escasez hídrica.

-La sequía que afecta a gran parte de Chile yen específico a la Región de Coquimbo, ha obligado a la búsqueda de soluciones para asegurar el suministro de agua potable. En este sentido, las desaladoras han surgido como una de las respuestas ¿Qué tan efectivas son estas instalaciones para paliar la escasez hídrica?

«Son muy efectivas. De hecho, hay más de 20 mil plantas desalinizadoras instaladas en todo el mundo y muchas de ellas en países donde son la principal fuente de abastecimiento».

-Sin embargo, estos beneficios, las desalinizadoras tienen resistencia entre un sector de la población porque supuestamente tendrían un impacto negativo no solo en el ecosistema marino, sino también en el medio ambiente aledaño…

«Eso responde a una falta de información. Hay mucha gente que puede tener una idea equivocada, ya que actualmente las desalinizadoras se construyen con energía moderna y se hacen todos los estudios para que los efectos adversos que pudiese tener como cualquier obra humana, sean mitigados. Por ejemplo, cuando se construye una casa va a tener algunos efectos como movimiento de tierra o excavaciones, pero no por eso se deja de construir. Se preocupa de cumplir con las normas y de hacerse en los lugares correctos.

En el caso de estas plantas es exactamente lo mismo. Se hace un estudio, que toma harto tiempo, se analiza y minimiza de manera de que el impacto durante su construcción sea mínimo. En tanto, su operación también se diseña para que los impactos ambientales, ya sean visuales, de ruido o emisiones, sean mínimos y siempre cumpliendo con la normativa vigente. Las desalinizadoras modernas son 100 por ciento compatibles con un medio ambiente sustentable».

-En este aspecto ¿Cree que quizás falta mayor conocimiento o difusión entre la ciudadanía de las utilidades que tienen las desaladoras?

«De todas maneras. Falta mucho conocimiento y que la sociedad chilena tome conciencia de la gravedad además de profundidad de la crisis hídrica que tenemos. A la que tenemos que buscarle alternativas nuevas. Por supuesto que la desalación no es la única, porque hay que aprovechar el agua y darle mucha importancia a su reúso, pero no va a alcanzar.

Si la lluvia sigue escaseando como ha sido los últimos 14 años en la zona central de Chile, el agua continental no va a alcanzar. En la medida de que sigamos postergando definiciones que aporten nuevas fuentes de agua en base al mar, vamos estar postergando el problema y creando uno mayor porque al hacer pozos más profundos o al insistir en el uso intensivo de las fuentes tradicionales, estamos hipotecando el futuro».

-En su reciente visita a la zona, el presidente Gabriel Boric se abrió a la posibilidad de construir una desalinizadora. No obstante, inmediatamente afirmó que estas tiran salmuera al mar, afectando el suelo marino de manera importante…

«Las declaraciones del presidente hay que entenderlas como que primero, es evidente que se necesita una o más plantas desalinizadoras en la Región de Coquimbo. Eso lo afirma y desde nuestro punto de vista, está totalmente en lo correcto.

Y la segunda parte de la aseveración, la interpretamos como que el presidente está diciendo que la o las desalinizadoras que se construyan, deben cumplir con un proceso muy exigente. De manera de que se hagan en los lugares adecuados, donde el impacto ambiental esté estudiado y que no se puede construir una de-saladora en cualquier parte. En ese sentido, no podemos estar más de acuerdo con el presidente».

-Apropósito ¿Ha tenido conversaciones con el Ejecutivo para dar a conocer los beneficios de estas instalaciones?

«ACADES ha tenido reuniones con varios de los ministerios, particularmente con el ministro de Obras Públicas y sus asesores (…) con la ministra de Minería. Esta semana nos reuniremos con la ministra de Medio Ambiente.

Estamos poniéndonos a disposición de las autoridades para colaborar con todo el conocimiento y la experiencia que tienen nuestros socios, porque esta situación que estamos viviendo, otros países ya la han vivido. Entonces, tenemos la experiencia sobre cómo la han solucionado y también de los errores que se han cometido. La idea es aprovechar el conocimiento para que acá lo hagamos bien».

-Por último ¿Falta llegar a acuerdos público-privado para invertir en esta área?

Parece que no existe una visión más de largo plazo para enfrentar la sequía. «Uno de los problemas serios que tenemos en Chile, es que lo urgente o inmediato concentra la mayoría de la atención y no levantamos la mirada para ver a cinco, diez o veinte años. Desde que inician los estudios para una desaladora y hasta que está produciendo agua, se demora entre seis a siete años.

De forma que la solución de lo que hagamos hoy día, la vamos a ver en seis o siete años más y si no llueve, estos seis años que siguen van a ser muy complicados. No quiero ni pensar en lo qué pasaría si tenemos un año muy seco con el déficit de lluvia y nieve que hay en la región ¿Qué pasaría si el Puclaro llega a sus niveles mínimos? Entonces, no podemos esperar a que eso sucede para empezar a trabajar ahora».